Esta semana me llamó una empresa del sector químico de Tarragona. El Director de Operaciones me comenta que me ha recomendado un cliente suyo… ¡desde Boston, USA! Y que cuentan conmigo.
Pienso: ¡Eureka! Llegan los frutos de mi estancia en esa magnífica ciudad (sí, con un frío de narices). Un país fantástico en muchos sentidos. USA, sí: magnífico.
Me confirma que, desde Dirección General, quieren implementar IA en toda la compañía… en menos de seis meses.
Y me pregunta:
Y me pregunta, ¿David, nos puedes ayudar?. Respondo, Claro, encantado!
Después de más de tres horas al teléfono, llegamos a la conclusión de que lo mejor era vernos en persona la próxima semana, Pero antes, para poder empezar avanzar, el trabajo, y preparar la reunión, intento entender un poco más el contexto, y le pregunto lo siguiente:
- ¿Qué os ha llevado a pensar que la solución a vuestros problemas es la IA?
- ¿Qué síntomas habéis detectado?
- ¿Qué esperáis exactamente de la IA?
Y su respuesta fue:
“David, todo el mundo habla de ella… y no podemos quedarnos fuera.”
Le respondí con total honestidad: «Eso no me sirve.»
Y le propuse que me respondiera una batería de cinco preguntas clave:
- ¿Qué beneficios —y riesgos— aportará la IA a vuestra estrategia como compañía?
- ¿Qué retos reales os ayudará la IA a resolver, mejor que otras soluciones?
- ¿Dónde estáis hoy en madurez digital y cultura interna?
- ¿Cómo encaja la IA esto con vuestra visión, misión y valores?
- ¿A qué problemas concretos de cliente queréis dar respuesta con la IA?
Esta conversación se repite una y otra vez.
Ya me pasó con la Agilidad, …
Muchas empresas querían “ser ágiles” o implementar Scrum porque estaba de moda. Algunas ni eso, asesoradas por un «iluminado/a» ponían un tablero con post-its, bailaban un haka, o una consultora sin principios les vendían e implementaban Jira o SAFe, como si eso fuera transformación agile,…
Y no lo era, ni lo es,
Por suerte, con la Agilidad, pude ayudar a solventar sus problemas en casi el 90% de los casos….
Toda adaptación, o transformación se basa primero en la esencia, el ADN de la compañía, y ese es basa fundamentalmente en su estrategia, visión, misión, valores, objetivos, etc…
Ahora está pasando lo mismo con la IA, por favor, no repitáis el mismo error que con la Agilidad!
Se implementa sin sentido, sin reflexión, sin rumbo. Y lo peor: se invierte sin estrategia.
La IA es brutal, pero no es magia si no la conoces bien.
La Inteligencia Artificial puede aportar muchísimo valor:
- Entender mejor a un segmento de mercado, cliente.
- Diseñar o prototipar productos más rápidos, mejores, y más alineados.
- Generar escenarios de Testing automatizados .
- Mejorar la Innovación y creatividad asesorada por la IA.
- Agilizar y optimizar todos los aspectos de un equipo, departamento o compañía.
- Mejorar el flujo y los procesos de negocio.
- Eficiencia y eficacia.
- Automatización en toda la cadena de valor.
- Decisiones más inteligentes.
- Muchas Ventajas competitivas.
Pero recuerda donde hay beneficios, hay riesgos!
Pero muchas empresas están corriendo a adoptarla sin tener clara su visión, sin una estrategia real detrás, sin objetivos definidos.
Y así no funciona. Repito: así NO funciona.
Ya sucedió con la Agilidad. Pero no fue culpa de la Agilidad. Fue culpa de quienes se aprovecharon de implementarla mal, o incluso engañaron a muchos clientes.
Sí, soy duro, pero es la verdad. Y no: la IA no es un botón mágico.
Tampoco es solo ChatGPT…
No es algo que se “coloque” encima de una organización y lo solucione todo.
Sin una dirección clara, solo añade complejidad, frustración… y gasto.
¿Por qué es un riesgo implementar IA sin estrategia?
- No está alineado con lo que realmente necesita el negocio
- No hay cultura ni liderazgo preparados para integrarla
- Puede generar problemas de privacidad, confianza o sesgos
- Se pierden tiempo y recursos en proyectos que no escalan ni aportan valor real
Antes de hablar de IA, IA Generativa, algoritmos, modelos o herramientas…
Hay que volver a la base, al sentido común:
- Tener clara la visión, misión y valores
- Definir una estrategia con objetivos claros y medibles
- Diagnosticar la madurez digital y cultural del equipo
- Entender qué problemas reales queremos resolver
- Elegir casos de uso alineados con la estrategia, no solo porque “suena bien”
La IA no es el punto de partida. Es el acelerador.
Cuando se usa con sentido, la IA puede transformar equipos, procesos, servicios, productos, relaciones con clientes…
Importante!!! Recuerda la IA, no sustituye una estrategia. La potencia.
Si estás en esa situación, o estás pensando por dónde empezar, piensa primero. Luego implementa.
Muchas gracias por leerlo con tanto entusiasmo y paciencia!
Por cierto, y si puedo ayudarte o asesorarte, encantado: David Marti, david@xsfera.com
Un abrazo!
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